domingo, 17 de enero de 2016

OTRO INCENDIO EN SANTA ROSALÍA Y LOS BOMBEROS CON LAS MISMAS CONDICIONES



Una vez más el fuego ha consumido parte del patrimonio histórico de Santa Rosalía, propiedad de varias familias que habitan el centro de esta comunidad. Eran las tres y media de la mañana de este domingo, cuando en la central de autobuses de Loreto me llegó al celular una abrumadora imagen de una inconfundible construcción de madera envuelta en llamas casi por completo, "otro incendio, en las oficinas del PAN", decía el reporte que acompañaba la foto. 
Destacaba esta ocasión que los bomberos, ahora municipales, estaban a una cuadra del suceso, había suministro de agua, según se apreciaba en las imágenes que me siguieron llegando antes de que el camión siguiera rumbo a La Paz y me quedara sin señal entre los recovecos de la carretera transpeninsular; pero el pronóstico no era bueno, me informaban que estaba agarrando fuego la construcción de al lado. Al llegar a mi destino, confirmé que media cuadra se había esfumado, otro pedazo de historia viva que pasó a ser recuerdo en nuestra zona de monumentos históricos.
Aunque las acciones emprendidas por el H. XV Ayuntamiento de Mulegé y propuestas por la sociedad son muy acertadas para mejorar la prevención en nuestra comunidad, no dejan de estar en la etapa de emprendimiento, se están construyendo. 
Las condiciones de los bomberos ante el combate a los siniestros no cambian por haber firmado el convenio de municipalización que nadie sabemos en qué consiste, ni siquiera el director de protección civil, Jorge Márquez; los hidrantes todavía no funcionan, aunque se esté trabajando en ello; los puntos estratégicos con extintores todavía no están en funcionamiento, aunque es una excelente idea; en fin, las condiciones de prevención de incendios en Santa Rosalía son hoy en día las mismas que el 21 de diciembre pasado, con la diferencia de que la población está más alerta, casi asustada. 
Urge que estas ideas se materialicen, sin embargo, es apremiante también la intervención de peritos certificados que investiguen e informen qué es lo que está pasando en el centro de "cachanía". Esta reincidencia es ya un fenómeno social que merecemos se aclare. Pareciera que lote tras lote van llegando a su fecha de caducidad, y no son pocos los ciudadanos que especulan sobre maníacos del fuego. 
Nuevamente me permito exhortar a la comunidad a mantener encendida la solidaridad y organización civil. Como siempre, es mejor buscar y hallar soluciones que culpables, pero siendo los kshanos experimentados, más no expertos en incendios, es evidente que las condiciones deben de cambiar de fondo, de raíz, de inmediato.

Por Rafael Murúa


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